| LUIS GALINDO - “Los barcos no se construyen para quedarse en la tranquilidad del puerto” |
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El cierre de las dos jornadas del Foro tuvo como protagonista a D. Luis Galindo, que desplegó un contundente armamento de ideas y conceptos para mentalizar a la audiencia sobre la esencia que subyace la gestión de personas y la motivación de equipos en empresas. Luis inició su exposición comparando dos bonitos paisajes: el primero caracterizado por la quietud de la montaña y los lagos, y el segundo centrado en la furia del mar y las agitación de las aguas. Dos paisajes, que representan dos enfoques que determinan nuestra clasificación conceptual natural y programan nuestra secuencia de sentimiento-pensamiento-acción que suele hacernos buscar el primer paisaje (quietud de la montaña) y evitar el segundo (agitación de la mar). Luis Galindo subraya que esta clasificación determina y condiciona nuestras necesidades y comportamientos, llevándonos tanto en nuestra vida del día a día, como en el trabajo, a buscar la tranquilidad y evitar la agitación. De este principio es fácil postular la facilidad con la que se suele optar por soluciones cómodas y por el mínimo esfuerzo, incluso en aquellas situaciones que requieren la máxima dedicación y mucho sacrificio. Se deduce de la intervención de Luis, la necesidad de reprogramación conceptual con el fin de asumir definitivamente que trabajar y vivir corresponden más a la segunda imagen y que nuestros logros iniciarán a partir de una determinación responsable de las consecuencias y comportamientos que implica el encontrarse en el medio de la mar en tempestad. Afirma Luis que “los barcos no fueron construidos para permanecer en la tranquilidad de su puerto” y que todo ello implica la necesidad de trabajar para superar las adversidades y no para evitarlas. Lo que trasciende de todo ello es la asunción de que cuando nos enfrentamos a problemas lo hagamos con la pasión y motivación de quererlos resolver porque para eso hemos sido llamados a trabajar, antes que con el pensamiento de que dicho problema nos haya sacado de un estado de tranquilidad del que no queríamos movernos. Otro concepto de importancia detallado por Luis es la misión de “Gasolinero” que implica la labor de dirigir a personas: todo ello implica que cada nuestro acto, comportamiento o palabra tiene que estar dirigida y tiene que obtener como última finalidad, la de motivar a las personas, inyectando en ellas las razones que les hagan seguir funcionando y aportando a la empresa, así como hace un gasolinero cuando inyecta combustible a un coche para hacerle funcionar. Indicó además la importancia de practicar el agradecimiento como ejercicio que nos ayuda a reprogramar nuestros pensamientos hacia los aspectos positivos del trabajo y de la vida, la valoración de lo que se obtiene antepuesta a la crítica y al sentimiento de frustración, y la formulación de expectativas basadas en resultados que dependan de nuestro esfuerzo y control antes que de una actitud inmadura, centrada en la queja por no recibir lo que estamos esperando de los demás y de la vida. La intervención de Luis parte de las influencias de los conceptos de la Programación Neuro-Lingüística y la Psicología Positiva aplicada al entorno personal y profesional. El estilo de Luis, basado en la empatía con la audiencia, la comprensión, pero al mismo tiempo el empuje conceptual, facilitó a muchos participantes lograr un nuevo enfoque de los problemas y de su posición ante los mismos, y generó una sensación de emoción y entusiasmo colectivo. |




"Cerró el Foro inyectando nuevas ideas y provocando la reflexión con una ponencia intensa"